28/11/2022

Cuando el dinero (y el renombre) no lo son todo

Últimamente me he encontrado teniendo la misma charla con diferentes amigos: Altos sueldos que dificultan dejar un trabajo que no los hace felices.

Antes que nada, saquemos del juego a aquellas personas que no tienen opción y por necesidad se ven obligados a buscar el mayor dinero posible, ¡ey que no vivo en un tupper!

Me refiero a otras historias, a aquellos que eligen «unos mangos más» por sobre un trabajo desafiante o un plan de carrera. Peor aún, una vez inmersos en dichos lugares se ven imposibilitados de ir en busca de algo mejor, porque simplemente no encuentran quien pueda pagarles aquello que ahora valen.

La trampa de la Big Corpo

Por otro lado, me han contado de casos en los cuales se encuentran trabajando en empresas de gran renombre, en un ambiente y/o con responsabilidades que no son lo que esperaban o se les había prometido. Las Corporaciones son expertas en jugar este juego, haciendote creer que trabajar para ellos sera un dia en WeWork o un hermoso posteo de Instagram. Me sorprendio escuchar cuanta gente al ingresar se encuentra en un ambiente mucho mas hostil de lo esperado, sumado a formas de trabajar caoticas y/o extremadamente competitivas.

No voy a mentir, cuando era más chico soñaba con trabajar en IBM, ¡era mi meta total! Tuve 2 entrevistas para 2 puestos diferentes y no fui seleccionado, por lo cual en aquella época mi desilusión fue grande. Hoy con el diario del lunes puedo decir que no fue tan malo después de todo, dado que logre desarrollarme y aprender mucho en el camino que me toco transitar.

Pensando en todo esto me doy cuenta de que no creo exista algo más satisfactorio que estar en un lugar donde uno pueda desarrollarse profesionalmente, indiferentemente del tamaño de la empresa o el sueldo que esta pague. Lo digo como alguien que tuvo la suerte de poder elegir siempre basado en proyectos (con aciertos y errores) por sobre el dinero. Lo digo como alguien que ha esquivado a las grandes corporaciones hasta el dia de hoy. 

Las elecciones nunca son fáciles, y no creo que nadie tenga la respuesta correcta. Pero siempre antes de elegir, de dar el paso, yo al menos me pregunto: ¿Es esto lo que realmente quiero hacer?

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