27/11/2022

El equipo en tiempos de Pandemia: ¿Y ahora?

El comienzo

90 días después, algo que empezó como un «nos vemos en 2 semanas» se convirtió en una nueva realidad, un «nos vemos en algún momento», un «¿nos vemos?». En mi caso, gracias a que pertenezco al rubro tecnológico, cuento con la ventaja de seguir trabajando. Tambien puedo decir que hemos logrado de alguna manera generar una nueva normalidad en medio de la no normalidad.

Mas allá de los desafíos técnicos, que los hay, lo más complejo de este momento resulto ser el lidiar de forma correcta con todo aquello que despierta un encierro masivo prolongado en el tiempo. Convivir con nosotros mismos, que ya es decir mucho, con la nueva «oficina» donde convergen novias, compañeros de habitación, hijos, animales, y todo el sin fin de habitantes de un lugar que hasta hace no mucho era un hogar. Ese lugar que antes era un escape, hoy termina siendo una extensión de todo. Como si fuera poco, a todo eso debemos sumarle la ansiedad por saber cuánto más durará esto, y la eterna pregunta: ¿cómo será la nueva normalidad? ¿Habrá mates, abrazos?. Un cokctail que puede poner a más de una mente en jaque si no se está preparado.

¿Y ahora?

En mi caso, busco respuestas en mí mismo, a la vez que trato de entender como avanzar, y más que nada, ayudar al resto de las personas que hacen a mi equipo de trabajo. Mentiría si dijera que no estoy afectado por todo esto, ya que cambio la percepción que tengo de mí mismo y como me relaciono con el resto de las personas que me rodean. Digamos que toda esta situación me ayudo a ser mucho más consciente de mis propias limitaciones. Que más allá de mantener el «orden», escuchar y entender por lo que están pasando aquellos que me rodean, no puedo controlarlo todo.

Algo de lo que si estoy seguro despues de esta experiencia: Si ya pensaba que no existen los héroes, esta situación termino por confirmarlo. El transitar este momento con cierta «normalidad» no es posible gracias a un líder mágico que logra que todos estén bien y hagan lo que tienen que hacer. Es posible gracias a un equipo, y a que cada componente del mismo está dispuesto a poner su parte para que así sea.

Probablemente ese sea el mayor aprendizaje sobre «liderazgo» que encontré en toda esta situación. Sentir al menos una pequeña satisfacción de que la construcción del equipo fue lo suficientemente fuerte como para enfrentar todo esto y poder seguir adelante.